Hoy debería ser el día más feliz de mi vida.
Estoy comprometida con el hombre de mis sueños y, en unas pocas horas, vamos a vernos delante de un juez que nos declarará marido y mujer hasta que la muerte nos separe. Pese a que el camino no ha sido fácil, este día es todo lo que siempre he soñado.
Solo hay un problema.
Allá afuera hay alguien que desea que no viva lo suficiente para dar el «sí, acepto».
Y, SI NO TENGO CUIDADO, PODRÍA SALIRSE CON LA SUYA.
Es difícil encontrar a alguien que te dé trabajo sin indagar demasiado en tu pasado, así que agradezco al universo que los Garrick me hayan contratado para limpiar su impresionante ático con vistas a Manhattan y preparar comidas sofisticadas en su enorme cocina. Puedo trabajar aquí un tiempo, ser discreta y conseguir lo que quiero. Es casi perfecto, aunque aún no he conocido a la señora Garrick ni he visto el interior de la habitación de invitados; estoy segura de oírla llorar y he notado pequeñas manchas de sangre en sus camisones blancos al hacer la colada. Un día, no puedo evitar llamar a su puerta, y lo que veo al abrirse cambia todo. Es entonces cuando hago una promesa: Douglas Garrick se ha equivocado, y va a pagar. Todo depende de hasta dónde estoy dispuesta a llegar.
Antes trabajaba limpiando casas ajenas y ahora apenas puedo creer que este sea mi hogar: la encantadora cocina, la calle tranquila y el enorme jardín donde mis hijos pueden jugar. Mi marido y yo hemos ahorrado durante años para darles la vida que merecen. Aunque siento cierto recelo hacia nuestra vecina, la señora Lowell, acepto su invitación a cenar como una oportunidad para hacer amigos, pero cuando su doncella abre la puerta con delantal blanco y el pelo recogido en un moño tirante, su gélida mirada me estremece y me recuerda que algo no está bien. La doncella de los Lowell no es lo único extraño en nuestra calle; estoy convencida de que alguien nos observa y, al conocer a la mujer que vive enfrente, sus palabras me dejan petrificada: «Ten cuidado con tus vecinos». ¿Cometí un terrible error mudándome aquí con mi familia? Creía haber dejado atrás mis secretos oscuros, pero ¿podría ser este apacible barrio residencial el sitio más peligroso de todos?